Todo empezó como un juego entre niños. En las aulas, en el patio, en los pasillos, podían escucharse los bocinazos, las frenadas y el movimiento continuo de los coches. Era evidente que tanto docentes como alumnos sufrían diariamente de ruidos molestos durante toda la jornada. Si bien en sus comienzos el colegio se construyó fuera de la ciudad. Esa misma ciudad fue creciendo hasta meterse en sus veredas , en sus paredes ,en sus aulas.Las autoridades educativas estaban preocupadas ya que era insoportable mantener el silencio del aula necesario para la concentración y aprehensión de los saberes. Fue entonces donde un director sugirió a una docente nueva que desde su taller de comunicación concienzara y previniera esos comportamientos contaminantes de la calle.
Se comenzó a investigar y las estadisticas mostraban indices nocivos para la salud de la comunidad educativa. Fue entonces donde se pensó en salir a la calle bajo una consigna donde se involucrara no sólo a los jóvenes sino a la comunidad entera.
El trabajo no iba a ser fácil, sin embargo la motivación era grande entre los docentes convocados. Pasó a ser considerado un proyecto institucional con fines prácticos. El slogan elegido fue "Baja un cambio" , primero dirigido a los conductores para que no volcaran su malhumor o impotencia generando ruidos molestos, desacelerando un cambio de marcha, por otro haciéndolos responsables de bajar los cambios a los más chicos que copian todas nuestras conductas.
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